Mis impresiones del caso Panarusa

A estas alturas importa muy poco lo que yo opine de este tema, pero viendo lo que la gente comenta y las barbaridades que he leído, he decidido hacerlo de la manera que mejor se hacerlo  y es a través de un artículo de opinión. La escena de influencers y figuras públicas de este país, está llena de “estrellas” innecesariamente impulsadas por diversas razones, la mayoría por ser muy atractivos al ojo y poco más.

En Panamá tenemos un problema de autoestima, nos sentimos la cenicienta, los ninguneados y no vemos el valor que tenemos como pueblo, nuestra cultura y nuestras tradiciones. Al sentirnos menos, nos dejamos deslumbrar cada vez que una persona blanca y extranjera que no habla nuestro idioma, empieza a “rebajarse a nuestro nivel” y cuando un gringo o un europeo dice “que xopa” medio país se derrite.

Si como panameños, tuviéramos la costumbre de tratar a todos por igual, sin distingo de color o clase, el fenómeno de la rusa nunca hubiese cogido vuelo. Y eso no sucede con la gente educada, o muy poco, sucede con la gente común con una educación limitada y fácilmente impresionable. Dicho esto, paso a lo siguiente.

Ya Ekaterina está encumbrada donde está, nosotros directa o indirectamente le dimos el estatus de influencer, no podemos hacer nada. Ahora, si ella hizo una yappyton y la gente le dio dinero eso es problema entre ella y sus donantes, yo no se si esos seis mil se fueron todos para el pasaje de la mujer y sus hijos, pero la indignación que tienen con ella no sale por eso, sino por un capture de Hugo Stoker.

Vamos a hacer un ejercicio, si yo fuera una inmigrante, desprotegida y con dos hijos que necesitan casa y alimento, por muy figura pública que yo sea, tengo cosas más importantes que hacer que estar dando entrevistas a medios que son conocidos por una enfermedad llamada “primicitis”. No es nuevo, como estos “periodistas” de espectáculo, viran la tortilla y se victimizan cuando un artista o figura no desea hablar con ellos, y más si entre la negativa hay conflicto.

Yo soy una persona bastante emotiva y es posible que bajo ese tipo de escrutinio o presión yo me haya quebrado, lo que seguro le pasó a la Ekaterina. Cuando tú explícitamente le dices a una persona que no quieres hablar con ella y este insiste como si tu le debieras la exclusiva, uno en el calor de la ira dice cosas que no debe. No debió decir lo de los mil dólares, pero entiendo que ante la insistencia del señor Stoker y sabiendo lo necios que son los periodistas aquí es fácil perder el control y el que se emputa, pierde.

Al final lo figura pública no te quita lo humano y tal como muchas personas, ella tiene el derecho de proteger su vida privada como ella deseé y de contar su historia en sus términos. Que ella recibió donaciones es problema de ella y quienes le donaron, hasta donde se ella no se ha cogido la plata, no ha hecho nada indebido que se pueda comprobar aún, lo que sí hizo mal fue formular pobremente en un momento de presión algo que se pudo evitar si hubiese sido más tajante.

Sobra decir que en este caso no hay víctimas ni victimarios, para tener Yappy hay que ser adulto y ya como manejan sus finanzas son otros 500 pesos, lo demás son circunstancias que nosotros hemos creado por un tema de cultura y taras mentales que tenemos, en adelante procuremos ser selectivos con quién ponemos en los altares, o simplemente no lo hagamos, nadie lo vale, nadie.

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