Desestabilizadores e incendiarios

Las emociones de la gente son una cosa seria y más en este país donde todos los días estamos sometidos a sobresaltos constantes que no nos dan un respiro. Puedo entender que en una época tan revuelta, donde muchos intentan hacer cambios sociales, las personas se ofendan o se vuelvan locas al ver cada cosa que no les gusta.

El día de ayer alguien hizo comentarios sobre mujeres empolleradas, en rollos y en chancletas. No estoy de acuerdo con los dichos del señor pero hay algo que me llama la atención de este personaje, y es que cada vez que él usa los dedos para escribir alguna barbaridad, el tuiterverso panameño se vuelve loco, saca las antorchas y carga contra él.

Mientras tanto, si bien es cierto le contestará a un par de unidades aisladas, la mayoría del tiempo el hombre conocido como «El Boxeador de La Morena», termina tranquilo sabe dios en que ubicación desconocida para mi mientras el resto del Tl panameño arde de rabia y dolor por los «deleznables» comentarios.

Ahora yo no conozco al señor, he interactuado contadas ocasiones con él y la verdad su existencia me da igual aunque no comparto su modo de ver la vida, pero me llama la atención que él es uno de esos personajes que siempre desestabilizan a las personas en el tuiterverso panameño. De este tipo de personas hay muchas como la conocida Jardinera que revoluciona las redes y es casi como la villana del TL panameño.

No se si es nuestra naturaleza justiciera, no se si es indignación crónica, pero es increíble la tracción que los comentarios de estas personas adquieren y me pregunto ¿Quién tiene la culpa de la relevancia de estos personajes? Yo digo que nosotros, y me incluyo porque yo también caigo en pelear en redes sociales con extraños porque «tengo que hacer justicia».

Que lo que dice el señor es una opinión en verga es verdad, que lo que dice la jardinera es un sesgo debido a su ego y privilegios, también. Pero al final quienes decidimos si nos afectan o no sus comentarios somos nosotros y estoy seguro que ninguno de los dos dirían tantas vainas si no obtuvieran ni la mitad de la atención que le damos.

Una de mis películas de fantasía favoritas es Merlín, un filme de Hallmark de 1998 que es sinceramente una maravilla, y al final la villana de la película, una diosa semi olvidada, es vencida justamente por la indiferencia de la gente. La última deidad celta muere cuando la gente deja de creer en ella y es ahí donde entendí que la gente deja de existir cuando no la determinas, desaparece con todo y sus «maldades». Al final por algo está el block y el mute, úsenlo…

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