La sangre de Nimrod

Hace mucho tiempo, antes del diluvio que destruyó la tierra, los ángeles bajaron a la tierra y tuvieron acceso carnal con hombres y mujeres. Estos seres sin sexo ni forma, tomaban la figura de los dioses que los humanos adoraban y gobernaron el mundo a espaldas de Dios con puño de hierro, o al menos eso es lo que ellos pensaron.

Esa era es la arcadia, la era del mito, el tiempo cuando los semidioses poblaban la tierra y sus hazañas eran celebradas por el mundo, hijos de los ángeles que también habían engendrado todo tipo de monstruos y abominaciones.

Mientras esto pasaba, la mujer primigenia, Lilith la antecesora de Eva daba a luz a un niño maldito fruto de una unión deleznable. Su sangre estaba contaminada por su andar en los confines del infierno ya que al salir del Edén, no fue objeto de la maldición que Dios que impuso a los humanos que los bloqueaba de otros mundos.

De vez en cuando Lilith podía escabullirse a las puertas del paraíso, pero era entre las hordas de Lucifer donde siempre se le podía encontrar, ahí entre los rebeldes se sentía como en casa ya que compartía junto con el Príncipe de las Mentiras, su odio por los vástagos de Eva a quien creía una usurpadora.

Y así de Lilith nació un niño hermafrodita, sus ojos rojos como tizón incandescente, su piel blanca y surcada por venas verdosas. Con el tiempo el niño creció y el odio de su madre, transmitido por su sangre contaminada, creó en él una sed de sangre humana que se incrementaba en las noches.

Sus víctimas se levantaban de la tumba y transformados en monstruos chupasangre, asolaban poblados enteros atacando de noche y durmiendo en el día. Hasta que llegó el momento en el cual la humanidad descubrió las debilidades de los Lilim, pero ellos eran muy débiles para enfrentarlos ya que los no muertos tenían gran fortaleza y velocidad. A pesar de saber que perforar su corazón o cortar su cabeza era la destrucción para estos seres, no eran rivales contra ellos.

En las tierras de Aram, de donde surgió el patriarcado de Abraham, un héroe hijo del dios ángel Anui y una humilde costurera era conocido por ser tan fuerte que ningún Lilim podía tocarlo, era veloz y con el tiempo sus hazañas lo convirtieron en rey. Nimrod el cazador era llamado, tuvo tantas mujeres que su ejército de hijos viajaba por todo el mundo cazando no muertos.

Una noche, una de las hijas de Nimrod que estaba embarazada, fue atacada a traición por un Lilim. Sin embargo la maldición no pasó a ella sino a su hijo pero de una forma muy especial, el niño no era humano ni Lilim, era un híbrido, sus ojos eran verde esmeralda y creció con una fuerza y juventud que duro 200 años luego de los cuales envejeció y murió como un hombre común.

Los descendiente de este niño, desarrollaron una fuerza y velocidad sin precedentes y resultó que gracias a la sangre sagrada de Nimrod, la maldición se revirtió. Sus descendientes envejecían más lento, no tanto como el nieto de Nimrod pero a los 40 años aún se veían de 5 a 8 años más jóvenes y con más energía y fortaleza sobrehumana.

La sangre de Nimrod estaba esparcida por todo el mundo conocido, más allá de las tierras de Aram y donde quiera que hubiese Lilim ellos iban a enfrentarlos, hasta que llegó el diluvio universal. Se dice que una de las hijas de Noé estaba casada con un descendiente de Nimrod por eso, tal vez han sobrevivido hasta nuestros días…

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