Un día normal en Chollywood

Hoy me levanté muy temprano para ir a hacer mi reservación de cupo de los laboratorios de la u, nada del otro mundo. Varios minutos después ya había pagado mis 30 dolares para seguir estudiando. Mientras voy en el bus voy pensando en como mi papa ha puesto de moda los batidos en casa haciendo sus mezcolanzas de guineo con avena y pasitas, nada mal le quedan debo decir. Es así como resuelvo ir al riba smith comprar una lata de cocktail de frutas, leche y un dolar de cambur (conchale vale).

Llego al Riba Smith algo apurado para que no me agarre la lluvia, busco por todos lo anaqueles pero solo veo vegetales mixtos. Pasa un dependiente y le pregunto por el departamento de «Cosas enlatadas que se echan en los ponches de fiesta de cumpleaños baratas, seminarios de herbalife o gelatinas de supermercado».

Luego de un incomodo silencio en el cual el tipo me mira como si fuera un extraterrestre me señala «x» pasillo, yo bastante apurado llego, sin embargo soy detenido en seco por una joven con mas pinta de reportera de canal 21 que de azafata, mas bien creo que era una cajera castigada.

Me pregunta si ya probé los deliciosos jugos de cranberry, yo tratando de librarme de tan trascendental charla le digo que si, pero no le importo. Algo nerviosa me dice que el jugo de cranberry es muy rico y que es muy deliciioso porque sabe bien, además de que sirve para la artritis y que se puede mezclar con alcohol lo cual es muy recomendable (quise reirme pero me contuve). Luego me dice que puedo escoger entre sus dos variedades el normal y el de dieta, lo mas extraño es que ambos eran de marcas diferentes, cosa que me dejó algo confundido.

Luego de decirle que no lo iba a comprar tomo la lata que necesitaba pago en la caja mientras un niño le congela la cara a su hermanita con dos paquetes de mortadela helada en cada uno de sus cachetes. Yo sigo mi camino, compro mi dolar de guineo y camino hasta la casa listo para mi experimento.

hago mi batido, me siento en la pc a escribir, bebo un sorbo y escupo cual fuente decorativa. El batido estaba salado, y sabía horrible, veo la lata… son vegetales mixtos. Mientras tomo un galon de agua para quitarme el sabor del guineo con guisantes suena mi celular, una voz conocida ¿Leticia Adames Haaaaassán? Le digo que no le creo y le pido que me diga sus nombre así como en los reportajes.

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Sus consejos de moda le funcionan a todo el mundo… menos a ella.

Luego de repetir 30 veces su ingenioso cierre me dice que MEDCOM quiere que trabaje con ellos, les pregunto como consiguieron mi número, ella dice que por el facebook vieron mi video y que por eso me quieren en su programa. Yo les explico que ese es un trabajo de principiantes, ni siquiera está editado «profesionalmente», ella me contesta que está desesperada.

En fin pasa jueves, el fin de semana y el lunes comienza mi faena, me dan una cámara. Y sabía yo que eso era demasiado bueno para ser verdad, pero se empieza desde abajo ¿no?. Para mi sorpresa me toca hacer un reportaje con Grettel Mendez, muy sencilla y linda la niña.

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Solo porque es muy linda no le voy a poner pie de foto

Luego de presentarnos nos dice que salgamos rápido antes de que Emilio Batista llegue y nos siga, aún está muy emocionado por la vez que salvó a un palomino de ahogarse en un río durante un reportaje y no quiere volver a escuchar el mismo cuento otra vez.

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Esta es la mirada de un héroe

Mientras caminamos a la unidad móvil puedo ver en uno de los cuartos a Luis Casis tratando de levantar a su última instructora de dicción, se había tratado de ahorcar por la frustración que el poco avance de su estudiante le había causado.»Con ella van 5 este mes» me dice la hermosa pelinegra con cierto pesar, pero igual seguimos como si nada. Tambien pude ver a Franco Holness «estudiando» viejos videos de «VIDEOMATCH», descacharrandose de risa mientras su asistente toma notas de chistes de internet. Grettel me dice que así se la pasa todo el día.

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Si lo imitaran de verdad la producción nacional sería otra

Finalmente llegamos al estacionamiento, montamos en el carro y nos vamos. Primero iremos a una frutería a hacer un reportaje sobre los poderes afrodisíacos del pixbae. Yo le expreso a titulo personal que eso como que no tiene sentido, Grettel me dice que está de acuerdo pero, que se le va a hacer, no se puede discutir con Susan cuando se le ocurren sus ideas en la reuniones de producción.

Llegamos al lugar donde nos espera una señora mayor, gorda típica big mamma del ghetto. Hacemos el reportaje y la vaina, las preguntas tontas de rigor: ¿Como se siente cuando come pixbae? ¿Cree usted que el pixbae es la nueva viagra? en fin.Terminamos el reportaje y como nos quedó algo de tiempo, lo matamos parqueando un rato con la doña.

La conversación cambia súbitamente de tono cuando empieza a hablar de su ex marido. Empieza a respirar fuerte mientras dice que es un desgraciado, que la quemaba y no le daba plata y encima se quería levantar a la hija de su primer matrimonio. Mientras se queja como una endemoniada, Grettel y yo empezamos a mirar con mucho temor, la situación se pone tensa cuando saca un pepino y luego un cuchillo de carnicero diciendo: «¡¡¡Es que a esos hombres así hay que cortársela en pedacitos!!!!» luego corta freneticamnete a la pobre legumbre inocente de los crimenes de un tipo que ni siquiera esta ahí, algunos pedazos me golpean en la cara.

Sin saber como salir de esa situación, miro a mi derecha y veo la foto de cierto ministro aún no graduado de la secundaria, pegada a una de las pilastras del puesto.Enseguida se me prende el foco y grito a la señora: «Mire es Guillermo Ferrufino». Ella emocionada lanza el chuchillo al aire para recibir al imaginario visitante, mientras salimos huyendo para hacer el próximo reportaje.

Varios minutos después llegamos a Calidonia donde iremos a ver a un brujo llamado… «Uñiaka Kanyaka». Subimos al espantoso edificio, 5 pisos después llegamos a un cuartucho lleno de muñecas horribles y viejas, un olor a incienso con agua florida me marea mientras esperamos al tipo. Luego sale un colombiano con falso acento cubano, cabello largo grasiento, bigotito, camisa de playa manga larga remangada y la mano llena de sortijas, sin contar el horrible bronceado que hacía que su piel pareciera la de un cangrejo.

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El man era una vaina más o menos así…

Grettel me explica que hay que esperar a una clienta que va a probar el nuevo método de adivinación de este brujo. Dicho esto miro hacia la entrada y observo que una sombra pasa rápidamente por el pasillo, sin embargo como soy un hombre valiente y macho no le doy importancia, a lo mejor era un gato, un gato gigante tal vez…

Llega la clienta, la camara se enciende y empezamos, de repente el tipo sin ninguna razon se rompe la camisa para mostrar su pelo en pecho. Luego empieza a hacer una danza ceremonial emulando los movimientos de un pollo y acariciándose los pezones, Grettel y yo nos miramos muy extrañados con semejante jolgorio que ha armado este tipo.

Luego las luces se apagan, se escucha la puerta que se abre y la luz regresa de nuevo, enfoco la cámara hacia la pared y veo la sombra de un hombrecito como desnudo y con cuernos algo malformados. El curandero se aterra y se sube a la mesa abrazandose de la clienta que aterrada empieza a gritar a Dios que la salve.

El brujo haciendo acopio del poco valor quele quedaba le pregunta al personaje su nombre, una voz como de megafono grita «Soy Sataaaaaan!!!» Yo mantengo la camara encedida enfoncando justo hacia la puerta.

Y no se los niego yo también sentí miedo, pero luego noté que algo no estaba bien. Por eso salí corriendo por mi vida dejando a Grettel atrás, pero me detuve en seco al ver algo anormal en la escalera. Un niño negrito vestido con mallas y dos antenas en la cabeza estaba parado mirándome confuso, atrás Emilio Batista pidiendome que me calme. Grettel sale, me da una cachetada y de paso garnatea al «periodista».

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Y esta es la mirada del DEMONIO!!! (penitenciágite!!!)

Regresamos al canal y presento mi renuncia en recursos humanos, no aguanto más esa vaina. Llego agotado a mi casa, debo levantarme temprano para matricularme en la u, me pregunto si de verdad estaré hecho para este trabajo, luego de bañarme suena mi celular una vez más, contesto y sorpresa… es la voz de Gisela Tuñón.

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